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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU

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Topic: La relación de una hija con su madre como una fuente de fortaleza para una mujer.
Esto diría Giuliana Lamoja.
He nacido en una cultura en la que no se enseña a las mujeres el amor a la madre. Y sin embargo es el saber más importante, sin el cual es difícil aprender el resto y ser original en algo... Luisa Muraro.

Eva Bracamonte en un cuerpo a cuerpo patológico con su madre Mirian Fefer.
La filósofa Luce Irigaray llegó a escribir entonces que la relación con la madre nos ha sido sistemáticamente negada a las mujeres en las sociedades patriarcales; sociedades que se fundarían en un matricidio, como recuerda la tragedia griega La Orestíada . En estas sociedades, la relación privilegiada es la de la madre con el hijo, esa relación que representan miles de imágenes cristianas y que ha producido también obras maestras del arte occidental. Además de haber producido, en opinión de la también filósofa Luisa Muraro, la filosofía misma. (1). María Milagros Rivera Garretas.


El arquetipo de nuestra sociedad está marcado por el modelo José, María y Jesús. ¿Es de tanta importancia ese subconsciente religioso?

El análisis de este icono lleva a comprender el porqué la mujer ha perdido su lugar y su importancia dentro de la sociedad. En la Sagrada Familia no hay una hija, la niña no tiene un lugar dentro del mundo. Sólo existe el hijo. La mujer pasa a desempeñar exclusivamente el papel de María, la esposa y madre virgen.

Ahí ya tiene marcadas sus funciones.

Su función es ocuparse de "sus" hombres. Ellos son los importantes de la familia. Y así reniega del sexo. De alguna manera se está volviendo a los valores tradicionales en los últimos tiempos. Entre estos se encuentra la vuelta de la mujer al hogar, al papel de ama de casa y madre. (2). Entrevista a Shere Hite. © MUJERACTUAL.COM Copyright Área Internet S.L.U. Redacción | Publicidad.
Luisa Muraro.

Luisa Muraro en El amor como práctica política :

"Había hablado de la necesidad de amar a la madre en reconocimiento de la vida recibida, necesidad bastante más que moral: simbólica, de la cual depende que una pueda ponerse en relación de intercambio libre y provechosa consigo misma, las otras, los hombres. Al final, una se levantó y dijo: entonces yo estoy perdida porque no podré amar nunca a mi madre que no me ha amado. Con estas palabras, aquella mujer mostraba el paso más difícil y, quizá, decisivo de la condición humana femenina. De ésta, la cosa que más resalta negativamente es la dependencia de los hombres, no económica sino afectiva y mental. La filósofa francesa Simone Weil, que habla poco de su sexo y a sí misma se refiere usando no raramente el masculino, nota esto de las mujeres, la subordinación al otro sexo. Pero no se pregunta por las causas. Nosotras hoy sabemos que una mujer acaba en esta dependencia -que no respeta a las emancipadas, más bien al revés- porque busca tener del hombre una cosa que sólo la madre podía darle. ¿Qué cosa? aceptación de sí y una medida para el intercambio con los demás." (Pág. 13)

María Milagros Rivera Garretas.
Casilda Rodrigañez.

Luisa Muraro (22) también propone el amor a la madre como medio de recuperar la conciencia femenina que no existe en la cultura patriarcal, y que puede ponernos en camino también de recuperar la sexualidad femenina destruida. Pero para sentir el amor de las entrañas maternas y percibir el hálito de su deseo, es preciso aprender a discernir la madre entrañable de la madre —víctima y represora— patriarcal.
En lo que respecta al orden simbólico, la Virgen María es el símbolo no solo de la madre impostora, sino de la impostura misma que dice Sau, de la ocultación de la matrofagia a la prole, y de la desnaturalización del amor.
A veces, en las corrientes ecofeministas y otras, se reivindica el Orden Simbólico de la Madre, sin especificar de que ‘madre’ se está hablando, lo cual produce una ambigüedad peligrosísima, tenazmente aprovechada por los que elaboran los discursos compatibles con el Tabú del Sexo y la falocracia. De hecho la madre
patriarcal actual, la impostora, tiene una importantísima representación en el Orden Simbólico del Padre; una representación muy consolidada y profundamente introducida en el imaginario colectivo de las mujeres, y es la madre de Dios, sufridora por excelencia, llena de dolor y de angustia, etc. (Nuestra Señora de las Angustias, de los Dolores, etc.). Casilda Rodrigañez.

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Sep 22
8:49 AM


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Y a las mujeres nos bautizan con los nombres de esta madre que representan la Ley del Padre: Inmaculada, Dolores, Purificación, Soledad, Angustias…
para que nos empapemos bien de su Ley y de su Orden Simbólico y nos lleguen bien adentro hasta la médula.

La presentación de la Virgen María como una continuidad de las ‘diosas’ neolíticas es sin duda, una mentira urdida con un objetivo preciso: mantener y reforzar el orden simbólico de la impostora, de la estafa, de la matrofagia, o como queramos llamar a la madre patriarcal.
Lo mismo ocurre con la propuesta de ‘amar a la madre’ como práctica política de Luisa Muraro (38).


Ya en La represión del deseo materno decíamos que para amar a la madre real, había que separar lo que hubiera en ella de madre verdadera, de lo que hubiera de la madre patriarcal que ha reprimido y aplastado nuestros
deseos. Porque amar lo que nos reprime es perpetuar lo de siempre.


Victoria Sau (39) va más lejos, y asegura que para amar a la madre verdadera hay que odiar antes a la madre patriarcal que nos ha aplastado, que ha ignorado nuestros deseos, nuestras apetencias y
nuestras ansias profundas y genuinas de amor y de libertad.

Se reconoce a la madre verdadera porque de ella mana la complacencia visceral, el amor verdadero;
Y por la fuerza, pasión y voluntad que emplea en satisfacer y saciar nuestros deseos. Al cristianismo primitivo, con sólo paradigmas divinos masculinos, se le escapaban por todos los poros los fluidos materiales de la líbido materna, en cuanto se dejaba de emplear la fuerza física para contenerlos. Para organizar el orden social inconsciente, fue necesario poner en marcha la operación de la Virgen María,para tener la imagen del paradigma de la sumisión y de la resignación de la mujer.
CASILDA RODRIGAÑEZ.
(38) LUISA MURARO, El Viejo Topo nº74, El amor a la madre como práctica política
abril 1994.
(39) VICTORIA SAU (1994), La maternidad: una impostura, Revista Duoda nº 6,
Universidad de Barcelona. ----------------------------------------------------------------------
Sep 22
8:50 AM


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Los hombres no se imaginan el esfuerzo de fe que, a veces, una mujer debe hacer para decirse: ésta es mi madre, porque la evidencia sociofisiológica, por muy grande que sea, a veces no basta para compensar la devastación de su relación con la madre.
En el pensamiento de Irigaray, no gratuitamente la figura de la genealogía femenina hace su primera aparición como algo que es negado. Aparece, de hecho, en la conferencia de Montreal de 1980, con las figuras míticas de Atenea y de Electra de las tragedias de Esquilo que forman la Orestiada (Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides).
Atenea es la diosa que se proclama nacida sólo del padre y obedece únicamente a su ley, despreciando a la madre. Electra, hija de Clitemnestra, ayuda a su hermano Orestes a matar a la madre para vengar al padre Agamenón.
En la Orestiada, Irigaray percibe la instauración violenta de la sociedad patriarcal. Las investigaciones en curso no hacen más que confirmar su interpretación (sin contar el imperfecto pero siempre importante El matriarcado de Bachofen). Por ejemplo, ustedes saben que una de las razones por las cuales Clitemnestra mata a Agamenón es porque sacrificó a los dioses a Ifigenia, la hija de ambos. Ahora bien, de la raíz del nombre Ifigenia, aquella que genera con fuerza, se podría discernir que ella fuese una figura de la diosa madre, y como tal esposa de Agamenón.
Ifigenia sería la primera esposa de Agamenón, quien la mata para apropiarse del poder de la fecundación. Clitemnestra es la segunda esposa, que a su vez lo mata para vengar a la primera.
La Orestiada.
En la Orestiada tenemos una "ficción fingida" que pretende esconder más que mostrar, y que enseña a olvidar. Mientras Clitemnestra es la mujer que no olvida el origen, la genealogía divina femenina, Electra es ya la mujer, somos ya nosotras, que ha olvidado, que está fuera de cualquier genealogía y colabora con el hombre en el asesinato de la madre.
La conferencia de Montreal fue dedicada al tema de la relación entre las mujeres y la locura. En ella dijo Irigaray: "Apolo y Atenea intervienen para salvar a Orestes de la locura del matricidio.

De hecho, después de haber matado a la madre, él es perseguido por Las Furias, que simbolizan la insuperable locura de su acto (2). Pero no salvan a Electra. La mujer queda en un cuerpo a cuerpo patológico con la madre, relación que es para ella fuente de sufrimiento y a menudo de locura. Y todo esto es muy actual".
ELECTRA.

Como pueden ver, la genealogía femenina aquí es presentada como algo existente, pero únicamente en cuanto a su naturalidad. En efecto, está fuera de dudas, aunque casi impensable, que yo soy hija de una mujer que a su vez es hija de una mujer y así sucesivamente. Agrega Irigaray: "Esta genealogía muy a menudo no es vista, sino olvidada y a veces renegada a causa (y aquí aparece otro concepto fundamental) de nuestro exilio en la familia del padre-marido".

De hecho, la genealogía femenina en las sociedades patriarcales es suprimida, debe ser suprimida, para exaltar la genealogía masculina, la relación Padre e Hijo, escritas con letras mayúsculas, con una clara referencia a la religión cristiana.
Para Irigaray, Grecia y cristianismo coinciden en cuanto a los órdenes simbólicos fundados sobre las genealogías masculinas con exclusión de las femeninas. Esta es la definición misma de sociedad patriarcal a la que llega Irigaray y que podríamos sin más considerar como su esencia: es patriarcal aquella sociedad que da vida a genealogías masculinas con exclusión de las femeninas.
La inexistencia de genealogías femeninas hace que el mundo de las mujeres sea como succionado por el mundo de los hombres. Este tema merecería un tratamiento propio; aclara, entre otras cosas, la constitución del mundo masculino. Es sabido que Irigaray ha dedicado mucha atención a la constitución del mundo masculino, a partir de Speculum en donde ella repasa toda una serie de discursos científicos y filosóficos de los hombres. El concepto de genealogía femenina (*)
Luisa Muraro. --------------------------------------------------------------------------------------------------
Sep 22
8:53 AM


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